domingo, 7 de agosto de 2016

COMPETICIONES

  Texto y foto: Cristina M. Sacristán


Niños y niñas juegan a conducir diferentes vehículos en el Miffy Museum de Utrecht.



  Me alegra que Mireia Belmonte haya conseguido el bronce en los Juegos Olímpicos de Río. Todavía en pleno siglo de los drones, las redes sociales y los smartphones multitarea, las mujeres no tienen una cara del todo visible en el Deporte. Pero, mientras oigo hablar de lo "agónico" del último tramo de la carrera, medito.

  Llevo un tiempo cubriendo noticias internacionales. De hace un año para aquí, se diría que el panorama mundial ha empeorado: los focos bélicos, especialmente el de Siria, son un goteo de bombardeos, de atentados suicidas, de ataques a hospitales y civiles... Los grandes mandatarios del planeta se sientan a hablar de ello en sus brillantes mesas de roble con la frialdad de quien observa unos leucocitos en la sangre. O con rabia, como cuando decidieron bombardear Siria tras los atentados de París el 13 de noviembre de 2015.

  La competición ha estado presente en la historia de la Humanidad, como una constante. Más que el amor o la paz. Más que la ternura o la generosidad. Más que los abrazos y las sonrisas. La cuestión es que, llegados al siglo XXI, ¿no sería hora de perfeccionarnos como especie, más allá de esas tecnologías tan asombrosas y que tanto logran, tanto alcanzan y que ya hasta sustituyen la conversación ante una taza, la charla en un parque, la lectura de un libro?

  Mientras los mandatarios desarrollan sus estrategias sobre la mesa brillante, decenas, centenares de personas anónimas vuelcan su rabia en misiones mortíferas, inhumanas y vengativas. Ese perfil de individuos son hábilmente captados por organizaciones como el Estado Islámico, al que interesa mucho más la destrucción que la evolución de la especie. Y, entre los adoctrinados y los que compran armas con alegría en Estados Unidos, llevamos un verano desolador, de derramamiento de sangre, de psicosis -"da miedo viajar ahora", me dicen-, de tambores de guerra... Y los refugiados ya se tiran al mar, hacinados, a cientos, a miles. Cruzan a nado de la costa italiana a la francesa. Estoy segura de que, como Mireia Belmonte, el último tramo -si sobreviven- es agónico...

  ¿Por qué ha de agonizar la deportista? ¿Por qué ha de agonizar alguien por huir de la guerra o del hambre? ¿Por qué siempre ha de haber perdedores para que otros alcancen sus metas?

  Viendo las noticias en el canal 24 horas, y resacosa tras cubrir las noticias internacionales llenas de muerte y de gritos de "Alá es el más grande", y de los que emite Donald Trump para que todo el mundo vaya armado y erija muros que los separen de otras culturas, pensaba que los Juegos Olímpicos podrían ser un buen pretexto para recordar por qué los antiguos griegos y cretenses consideraban los juegos, los deportes, una forma de hermanamiento; momentos lúdicos y de placer. El compartir y sonreír, el crecer juntos, de la mano...

  Sigo viajando por lugares como Berlín, Amsterdam, Utrecht, porque todavía en ellos los parques son frondosos, pedalear es más frecuente que gritar, los niños y niñas se mezclan, felices, entre juegos, y codiciar no es más importante que Ser. Acumular, competir, ostentar... ¿no es acaso agónico? Y tan baldío...

  Antes de caer en el desánimo, retomo mi rama de zahorí, a ver si con su ayuda continúo rescatando de la sombra a aquellas personas que, a lo largo de su vida, crecen y evolucionan, llenándose de ideas, de conocimiento, de creatividad, de paisajes, de abrazos, de convivencia plácida con el entorno... lejos de las mentes pequeñas y mezquinas. Rivalistas y destructivas. No encuentro otro camino.    




+ info:
Recorrido por los parques de Berlín y Potsdam, en la revista ON (págs. 28-33)
Pronto informaré sobre la convivencia entre pasado y futuro en Utrecht (Holanda)
Miles de refugiad@s siguen llegando por el Mediterráneo (Deia, 25 de julio)
Yemen, la segunda crisis humanitaria, tras la de Siria, aun con el alto el fuego (Grupo Noticias, 14 de agosto)
Yazidíes, el primer genocidio del siglo XXI (Deia, 3 de agosto)
Colombia se desborda como trampolín de refugiados hacia EE.UU. (Grupo Noticias, 8 de agosto)
Entrevista a José Antonio Bastos, presidente de MSF, sobre la situación humanitaria mundial (Grupo Noticias, octubre de 2015)
La Yihad planea sobre el Turismo mundial (Grupo Noticias, diciembre de 2015
El perfil de los nuevos 'lobos solitarios' (Grupo Noticias, julio de 2016)
Cómo está afectando la política internacional y los atentados a los refugiados (Grupo Noticias, diciembre de 2015). Seguiré informando sobre esta situación
Algunos de mis trabajos sobre la violencia contra las mujeres y niñas en el mundo
Cuba, una nueva era del turismo (Grupo Noticias, 6 de agosto) 
Trump recula tras arremeter contra (casi) todo (7 de agosto)
Mis reportajes sobre Derechos Humanos, recogidos en este blog. Seguiré informando de Cultura y Justicia

martes, 1 de marzo de 2016

ALFOMBRA ROJA PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Más allá del espíritu banal de la alfombra roja de Hollywood, la Berlinale se ha pronunciado sin ambages en pro de los Derechos Humanos. Y su director, Dieter Kosslick, no oculta su vocación de "espejo" de la actualidad. Así, el Festival berlinés se ha decantado por el problema urgente, el de los refugiados. Así me lo ha contado el propio Kosslick, haciendo balance de esta 66ª edición



Texto: Cristina Mtz. Sacristán
Fotos: C. M. Sacristán y archivo Berlinale




Dieter Kosslick, durante la 66ª edición de la Berlinale.




  Hace un año, el director de la Berlinale, Dieter Kosslick (Pforzheim, 1948), manifestó en el discurso de clausura que estaba "muy contento porque esta edición de la Berlinale ha sido muy especial. Porque los pequeños filmes han sido premiados, convirtiéndose en grandes películas. Esto es muy importante para nosotros, ya que en estos momentos el mundo no parece estar en el orden adecuado. Y en este pequeño planeta que es la Berlinale estamos conectados con el mundo y sus problemas reales a través de sus películas". Hace unos días, tras concluir la 66ª edición del Festival Internacional de Cine, Kosslick me ratificó esta impresión: "Los creadores están reflejando el mundo en el que vivimos de una manera artística. Este año, muchos cineastas han mostrado un reflejo inmediato de las cuestiones políticas y humanitarias actuales, demostrando lo importante y necesario que es hablar de ello", valoró el responsable del Festival.

  El Oso de Oro a Fuocoammare, el filme de Gianfranco Rosi que aborda las llegadas de refugiados a la isla de Lampedusa, ha sido un claro ejemplo de esta vocación de "espejo" de la realidad. El Oso de Plata para una cruenta historia balcánica, Muerte en Sarajevo; la nórdica Kollektivet, la tunecina Hedi o el mejor guión para el polaco Tomasz Wasilewski hablan de diversidad. Y una vez más han sido los desfavorecidos los protagonistas de una edición en la que, incluso, la propia Berlinale instó "a invitados y al público" a realizar un donativo para ayudar a los refugiados, a través de un apartado creado con ese fin. En las ruedas de prensa, hasta en las más dicharacheras -como la de los Hermanos Coen, en la que el guapo y bromista George Clooney fue abordado por una periodista alemana para saber si pensaba apoyar a esta causa-, ha sido un tema recurrente. La propia Meryl Streep, jovial presidenta del Jurado de esta edición, corroboró lo que la prensa alemana viene plasmando: "Inclusión es la palabra del día", celebró ante los periodistas el 11 de febrero.
  Hay que recordar que Streep es, entre otras cosas, portavoz del Museo de Historia Nacional de la Mujer de Estados Unidos, para lo que ha dedicado una cantidad significativa de dinero.




Meryl Streep preside la mesa del Jurado en la presentación de la 66ª Berlinale, con Clive Owen y Malgorzata Szumowska.




  Dieter Kosslick no ha ocultado que, desde la Berlinale, pretendían "que la gente comparta esta preocupación, más allá del clamor de la alfombra roja". "Tenemos que ser responsables, y conscientes de todas las personas que no pueden estar en la alfombra roja", afirma. Y se moja: "No podemos evitar que la gente venga de África a Alemania, desde Grecia u otro país. No tiene sentido". Para ello, Kosslick habla en la línea de la anterior edición: "Tenemos que dejar de destrozar países, de bombardearlos, obligando a la gente a abandonar sus casas, a su familia, sus hijos...". Así, sentencia, "los muros no son la solución en este mundo, sino la paz".

  El director de la Berlinale deja claro su deseo de que "el festival contribuya a terminar con esta terrible situación". Así, además de cooperar con refugiados, han abaratado entradas para las personas sin grandes recursos. En un marco en el que los alemanes siguen recibiendo el mayor número de migrantes que huyen de países en conflicto, con respecto del resto de Europa. "Cuando veo a cientos de miles de personas muriendo a un puñado de kilómetros de la Comunidad Europea me pregunto por qué los políticos y la gente no están haciendo algo para detener eso", ya inquirió públicamente Kosslick en 2015.





Inauguración de la Berlinale el pasado 11 de febrero. Meryl Streep luce una coleta desenfadada, como un mensaje del tono del Festival.



  Récord de entradas

  Más allá de las inquietudes humanitarias de este evento fílmico, Kosslick se congratula de sus avances, año tras año. Él, en realidad, empezó hace años desde el otro lado, como redactor. Pero, tras varias ediciones liderando el encuentro internacional, celebra "el gran éxito de crecimiento del European Film Market (EFM) y el enorme aumento de la audiencia, con 337.000 entradas vendidas, y los fans fueron a ver 500.000 veces alguna película del Festival". Todo ello constituiría, considera, "una declaración de intenciones para la Berlinale y para el arte cinematográfico".

  "La Berlinale se ha ido expandiendo en los últimos 15 años con nuevas secciones, que fueron creadas para alcanzar nuevos grupos objetivos. Las cifras de audiencia demuestran que ese objetivo ha sido alcanzado. En cambio", puntualiza el director del Festival, "nuestro objetivo no es tanto crecer en el futuro, como ser más sostenibles". La sección Culinary Cinema, que fue inaugurada con el documental Campo a través, sobre el Mugaritz de Andoni Luis Aduriz, ha sido estrenada este año con un gran recibimiento en Berlín. Informaré más sobre esta interesante iniciativa.

  Kosslick evoca la primera edición de la Berlinale, un evento "todavía bajo la impresión de la guerra, el Holocausto, los refugiados...". Verter luz en aquella Alemania devastada fue el leit motiv hace 66 ediciones. Ahora, de nuevo, en 2016 la Berlinale se ha propuesto "contribuir a la comprensión internacional", apunta su director, "dejar claro en qué tiempo vivimos".

  Historias de refugiad@s, historias íntimas, cobertura a la perspectiva indígena, cantos a la libertad -como en Alone in Berlin, película de la que hablaré más próximamente, o el revival de La edad de la Inocencia de Scorsese-, la denuncia de las injusticias de los Estados Unidos de Michael Moore... Berlín y la Berlinale siguen ensalzando los Derechos Humanos como imagen de marca, sin tapujos. En esta edición, además, la creatividad ha tenido su representación en el recordatorio de la figura del camaleónico Bowie, en The man who fell to earth, tributo filmado por Nicolas Roeg de un cantante y compositor que también vino a Berlín a cantarle al muro que ya cayó...





Los guardas de seguridad han jugado un papel de relieve en la edición tras los ataques
yihadistas en Europa...




Para más información: Declaraciones de Dieter Kosslick para Grupo Noticias al cierre de la 66ª edición
Berlinale Moments (apertura de la 66ª edición)
Je suis Michael Moore (o de cómo algunos países son más avanzados que otros, y por qué)
Fuoacoammare wins the Golden Bear
Un documental del singular restaurante Mugaritz abre la nueva sección, Culinary Cinema
La Berlinale, más allá de las estrellas (reportajes y entrevistas en 2015). Programa emitido en Onda Vasca el 17 de febrero. Seguiré informando de la Berlinale. Palmarés sábado 20
Web Berlinale
Iniciativas de cara a ayudar a los refugiad@s en esta 66ª edición
Cobertura sobre cine indígena del mundo, un año más en la Berlinale
Reportaje sobre la situación de los refugiados tras el 13-N. La valoración de las ONGs. La reunificación eclipsada por este trending topic. Seguiré actualizando estos datos
Entrevista a Isabel Coixet cuando inauguró la edición de 2015 (Grupo Noticias)
Los eventos imparables de Berlín, a lo largo del año (págs. 30-33)
Multiculturalidad en la ciudad del SpreeMovimientos artísticos y seguiré informando sobre los literarios. También sobre su mixtura en la gastronomía
Berlín, 25 años después de la caída del Muro (reportajes, posts, programas de radio)
Entrevista con Dieter Kosslick en Tagesspiegel, antes de abrir esta edición
Entrevista con Patxi Uriz antes de recibir el Goya al Mejor Documental en la gala de los Premios Goya del 6 de febrero