domingo, 19 de enero de 2014

GRAN MANZANA, GRAN APPLE, BIG APPLE...



¿En qué piensan y escriben los autores castellanoparlantes en New York City? Conforman un tercio de la población, pero lo anglófono predomina en la Gran Manzana. De ahí sus mixturas 'neuyoriquen' o 'niuyorican'. En el número de diciembre de la revista Qué leer pude desarrollar un reportaje sobre este fenómeno sociológico y literario



Texto: Cristina M. Sacristán
Fotos: C. M. Sacristán y Juanje Sanz



El editor Juanje Sanz, con poetas y antólogos de su 'Tejedor en Nueva York...', poemas de escritores 'neuyoriquen'.

  (...) arriba, las ventanas vueltas trampa

  Abajo, un bus se detiene
  alguien abre el buzón
  y saca un diario

  hago lo mismo y me cubro
  la cabeza de papel
                   hay días en los que no me gusta
                   la lluvia en el pelo  (Soledad Marambio, El Tejedor en Nueva York)



  Era septiembre de 2011, y las heridas se habían reabierto. Saltaron las amenazas en la década del 11-S, y tras un largo transoceánico, en uno de los días más largos de mi vida, fui retenida en el JFK, junto con media docena de personas de lo más variopintas -un cura incluido-, porque mi primer apellido era "very popular". Había dicho al policía negro y de gestos casi raperos que iba allí a ver a unos amigos y a conocer la ciudad. No era mentira, aunque de vuelta me traje un buen puñado de reportajes y entrevistas... Tras varios trámites y esperas agotadoras, por el jet lag, todo se solucionó. Los policías entraban y salían de la sala donde esperábamos con sus cafés King Size...

  La estancia en Nueva York fue intensa, como lo es la misma ciudad. Además de los testimonios de los testigos del horror de los ataques al World Trade Center, y de que nos encontramos ¡a los primeros indignados en Wall Street!, allí estaban los artistas, la arquitecta Diana Balmori, los cocineros premiados... y sentaba cátedra nada menos que Bernardo Atxaga en la CUNY. Precisamente ahí, entre la Quinta Avenida y la 34, me encontré con Juanje Sanz, editor de La Única Puerta a la Izquierda y fotoperiodista, exultante y con una larga melena ondeando al viento. Fue providencial la cita, ya que no daba con el adaptador necesario para que mi portátil cargara su batería y Juanje me acercó uno. Ese día pude charlar con miembros de la CUNY y, el viernes, con Atxaga.



La CUNY está enfrente del Empire State, en 5th Avenue.




  Juanje estaba pasando varios meses en la metrópoli estadounidense para desarrollar su antología 'El Tejedor en Nueva York'. Viajero e inquieto, el editor independiente había reunido a un grupo significativo de poetas de habla hispana pero que debían reflejar en sus versos libres su sintonía con la ciudad. Y de ahí nació un peculiarísimo retrato de la Gran Manzana, lleno de giros 'neuyoriquen', de sensaciones de tránsito, de rebeldía ante lo preponderante...

  Por su parte, el editor y fotógrafo pateó los kilómetros de península para captar sus contrastes. El resultado fue una antología atípica, audaz, que huía de "antologías anacrónicas, correctas, apolilladas. La consigna era que enviaran los poemas que creían que un antólogo nunca seleccionaría", relatan el también librero, de origen uruguayo, Javier Molea, y la escritora y fotógrafa de origen vizcaíno Isabel Cadenas. Ellos mismos se sorprendieron del material que manejaron: no exactamente Spanglish, no exactamente variantes dialectales, sino un idioma "como un espacio sin definir. El idioma de cada uno de estos autores es testigo también de esa resistencia, tanto a estar fuera como a estar dentro".

  Un ejemplo viviente de todo ello es el escritor y profesor de Literatura de Latinos Urayoán Noel. De origen caribeño, no escribe "en puro castellano", y sus poemarios mezclan dos o más idiomas. De padre californiano y madre puertorriqueña, se crió en San Juan, y su doctorado es de un departamento de Español y Portugués ("tanto me inspiraron los poetas/performers de la tradición Nuyorican que escribí mi tesis doctoral sobre la misma. Se publicará como libro, en inglés, en la primavera"). "Veo mi poética como una alternativa crítica al paleo-nacionalismo del purismo monolingüe (...). I don´t know what escribir en castellano means if it´s meant in isolation from escribir en otra cosa- welcome a la era Google Translate!", dice expresivamente Urayoán.







  La saliva de un hombre se convierte en granizo
Y cae desde los rascacielos directo hacia mi cabeza
¿Debo creer es una señal del cielo?
Quisiera escupir de vuelta y hacerle tragar su miseria
(Carlos Aguasaco, Nueva York a ras de tierra)




  El escritor argentino y director del Hispanic New York Project de la Universidad de Columbia, Claudio Iván Remeseira, analiza que "Lo que fue París para la generación del Boom, es hoy Nueva York para una nueva generación de escritores hispanoamericanos. La historia de la cultura en lengua española ha estado íntimamente ligada a esta ciudad desde sus orígenes, pero nunca como hasta ahora se había congregado aquí un número tan grande de narradores, poetas y ensayistas de todas las regiones de nuestro idioma común". Además, la masa crítica se habría expandido estos últimos años, afirma Remeseira.

  El experto habla de la enseñanza bilingüe en una ciudad con 2.300.000 castellanoparlantes, pero "la lengua que se enseña a escribir en las escuelas públicas es el inglés, y esto marca la diferencia". Claudio también habla del "riesgo de crear un gueto lingüistico dentro de la universidad norteamericana". El Chapbook Festival del Graduate Center de la City University "es una excelente muestra de las editoriales independientes de poesía en Nueva York, y con Mercedes Roffé nos planteamos que debía haber allí una mesa de libros en español, ya que todas las editoriales allí representadas publicaban en inglés. Desde entonces, cada año estamos ahí presentes, cada vez con más libros de poesía en español", narra el uruguayo Marcos Wasem, quien estima "muy importante que la actividad cultural hispana en general, y literaria en particular, gane espacios en la ciudad y se asegure visibilidad".

  La Prensa, que acaba de cumplir 100 años (su primer director general fue José Camprubí, el cuñado de Juan Ramón Jiménez), es el diario en castellano más antiguo en circulación en EE.UU. "Hoy, después de muchas transformaciones que fueron reflejando tanto los cambios en la población latina de la ciudad como en el negocio de los medios,  EDLP es un tabloide dedicado al lector inmigrante de clase trabajadora. Cumple una función importante, pero hay un amplio sector de lectores -que son también los lectores de literatura- al que El Diario no llega. Hay un canal de noticias en español (NY1 Noticias, de Time Warner), que cubre sumariamente el mundo cultural, y eso es prácticamente todo lo que hay en prensa en español. Hay mucho para desarrollar, pero la ecuación económica no es fácil de resolver", entiende Remeseira.




Custodiando la Biblioteca de Bryant Park, la favorita de Bernardo Atxaga. Similien nació en Bahamas y vivió antes en Florida.




     Doblé al final de la cuadra
                                            y
                                                  te vi
                                                                 (Marlene Ramírez-Cancio, Isóscelos)


  ¿Escribir en castellano en Nueva York comulga bien con la ciudad o tiene algo de acto de rebeldía? "Creo que tiene algo de las dos cosas. Comulga bien porque cada vez es más gente que habla español en la ciudad. Inmigrantes que siguen llegando, hijos de inmigrantes que aprenden la lengua de los padres, gente de acá, o sea gringos, que quieren aprender esta lengua que ya es común en las calles. Y tiene algo de rebeldía porque es una segunda lengua, muy en desventaja ante la dominancia del inglés, con pocos medios culturales de difusión (cada vez más pero aún se configuran como pequeñas islas, bravos esfuerzos de pequeños colectivos que intentan romper con esa posición secundaria)", analiza la chilena Soledad Marambio, quien aprendió a despegarse de su castellano materno en la Gran Manzana, a "mirarlo desde fuera".

  Soledad se pregunta si "alguna vez esta ciudad será bilingüe (...), por ser la lengua de la inmensa minoría, no sólo de esta ciudad sino que de Estados Unidos". Y añade que "se podría hablar mucho de lo que se publica dentro de los grandes grupos editoriales locales que tienen departamentos en español (mayormente best sellers, clásicos ultra probados y libros de autoayuda), pero me parece que es harina de otro saco".

  Precisamente el Instituto Cervantes juega un papel decisivo en la promoción del castellano en la ciudad de los rascacielos. Así lo verifican la directora del Instituto Etxepare, Aizpea Goenaga, y el escritor colombiano Carlos Aguasaco. "Es el mejor espacio al que un escritor hispanohablante puede aspirar en Nueva York. Su programación es bastante diversa. Allí sí se ve mucho a los muchachos de NYU y muy poco a los clientes de El Barco de Papel o asistentes habituales de la Casa de la Cultura Dominicana. ¿Por qué? Bueno, en NYU trabaja Antonio Muñoz Molina, que dirigió el Instituto. Supongo que esa conexión facilitó la integración". Recuerden que Muñoz Molina es marido de la escritora Elvira Lindo.



Javier Molea, sobre la planta baja de McNally & Jackson, donde desarrolla encuentros con autores y bibliófilos.




  En el caso de Javier Molea, librero especializado en el Soho, estudia "con cuidado" los títulos que ofrece en el subsuelo de McNally & Jackson, al tiempo que ha creado un Club del Libro y organiza encuentros entre residentes y coloquios con visitantes: Enrique Vila-Matas, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Juan Villoro "y otros nombres de primera línea de la literatura española y latinoamericana". Además de su "trabajo fundamental", según Remeseira, en McNally cuenta con una Espresso Book Machine (foto superior), "una novedosa imprenta que se alimenta con información procedente de un catálogo previamente acordado y la copia a una velocidad de 120 páginas por minuto, páginas que acondiciona para finalmente entregar un libro encuadernado y con tapas a cuatro colores en menos de cinco minutos". Allí se parió 'El Tejedor en NYC'...

  Las librerías, efectivamente, funcionan "como logias o guetos de apoyo mutuo", valora Carlos Aguasaco. La Casa Azul ha abierto en Harlem con aspiraciones vanguardistas, Revolution Books cuenta con un espacio para escritores hispanohablantes, WordUp Books se ha agregado recientemente, en Washington Heights... Aguasaco subraya que "Ramón y el grupo de Poetas en Nueva York han hecho de Barco de Papel, en el barrio hispano de Queens (Jackson Heights), el único bastión de la literatura realmente periférica de la ciudad", el cual cada semana se llena de poetas y autodidactas "comprometidos con la población hispana", que celebran sus creaciones.

  Nicolás Linares, del Colectivo Poetas en NY, enumera las actividades que organizan: lecturas de poetas, micrófonos abiertos, la Maratón Cultural en la que participan también músicos y artistas gráficos y plásticos, convirtiéndose en una fiesta... En otoño celebran el festival de nueva poesía Poetas en Nueva York, con lecturas en universidades, librerías, bares y hasta estaciones de tren. Claudio I. Remeseira recuerda la relevancia de García Lorca al hablar de literatura en Nueva York, y la estela que ha dejado en tantos escritores castellanoparlantes.

  Aguasaco y Noel recuerdan espacios lúdicos que reúnen a escritores hispanoparlantes, como el Niuyorican Poets Café, Cornelia y Terraza 7. Además del Festival de Poetas en NY, destacan la Feria del Libro Hispana de Queens, el Festival del Libro Abierto del Bronx y el Festival Latinoamericano de Poesía Ciudad de Nueva York, organizado por Latinopoets.org.







ahora que Superman ya no es más yanqui
se vende más la ropa zapatista
                                                 (Marcos Wasem, Dísticos en la barriga)




  Hay otros espacios donde se larva la escritura en castellano en la Gran Manzana, como La Casa de la Cultura Dominicana, El Instituto Cervantes, The Americas Society y La Nacional. En este viaje compruebo que el euskera también lleva un tiempo moviéndose, y la CUNY neoyorquina sirve de plataforma con la cátedra de Atxaga. Pero de este capítulo les hablaré en unos días...

  En un atardecer en el Soho, con la gente leyendo y tomando algo en la cafetería de McNally, la puertorriqueña Karen Sevilla me hablaba de sus motivos para superar adversidades y seguir siendo poeta. Sus versos serían "más libres, menos estructurados". De crianza bilingüe, escribe en castellano, y ya su primer poemario, El mal de los azares (2009), ganó el primer premio de poesía en el Certamen interuniversitario de Literatura de la Universidad de Puerto Rico.

  En el caso de Patricia Pacheco, nació en Madrid, se crió en Alicante y actualmente combate la violencia contra las mujeres desde su puesto en la ONU. Su licenciatura en Derecho casa bien con sus musas y sus declamaciones.

  Pero ¿se puede vivir de la escritura en castellano en Nueva York? "Acá tal vez es fácil para quienes escriben best sellers o para quienes consiguen premios sonoros y adelantos millonarios (y esto en el mercado en inglés)... Yo no conozco a nadie que se dedique sólo a escribir, y mira que conozco a varios escritorazos", opina Soledad Marambio, cuya pertenencia a la editorial independiente Brutas Editoras, a caballo entre Chile y Nueva York, evita que se "aísle". Publican textos en castellano de nacionalidades diversas y los hacen circular por la Gran Manzana. "No es fácil vivir de la escritura en ninguna parte, menos en Nueva York", apostilla Urayoán Noel. "Si John Ashbery no puede vivir de poesía, yo ni lo intento", bromea.

  Remeseira ve luces en las nuevas tecnologías, con esas revistas on line, blogs, e-books, etc., que "van a cambiar el panorama, son la plataforma del nuevo salto cualitativo de la literatura en español".

  De camino en tren al JFK, de vuelta a Europa, les comento a unos policías que, ya que me retuvieron para entrar en la dinámica y vivificante Nueva York, por qué no me retienen ahora, que no quiero marcharme. Ellos se ríen, con ese buen humor y generosidad que caracterizan a los newyorkers. Algunos tienen aspecto de hispanos, pero todos hablamos en inglés...



Vine a taladrarme el pecho
en las vigas del Brooklyn Bridge
para devolver la sangre
al río, al mar.
Ella dice que ahora
aprovecha sus ojos azules
para comprar billetes vencidos
y que su cuarto en la Avenida Industrialista
le deprime
                               (Karen Sevilla, El tejedor en Nueva York)





Para más información:
Reportaje sobre Escribir en castellano en Nueva York (Qué leer, diciembre 2013)
Tras la estela del Tejedor en Nueva York (ampliación detallada de este post en La única puerta a la izquierda)
Tejiendo sensaciones en la Gran Manzana (Deia, 2011)
Is New York the New Center of Latin American Literary Culture? (Artículo de Claudio I. Remeseira)
Reportaje sobre artistas en Nueva York (y pág. 2, Deia 2011)
Fotos de Nueva York en la galería fotográfica del blog
Próximamente, un reportaje sobre creativos vascos en NYC, en El Tintero

Reportaje sobre Movimientos Literarios Multiculturales en Berlín, en El Asombrario y Eldiario.es (y El Tintero, junio y octubre 2014)
Twitter: @cmsacristan   Facebook: https://www.facebook.com/cristina.mtzsacristan

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