domingo, 15 de junio de 2014

DESDE EL VIENTO


Texto y fotos: Cristina M. Sacristán



Una masa de algodón se concentra y baila ante nuestros ojos, a nuestro paso sobre Centroeuropa...


  Quién pudiera ser nube... para suspenderse, ingrávida, mirándolo todo...


  Sólo atravesada, en ciertos momentos, por algún avión o globo aerostático insidioso. Por ese pájaro libre, que se deja llevar por el viento.

  Coronando las cimas nevadas, jugueteando con ellas. Rascándole la barriga al sol, o acunando a la luna cuando él se va a dormir...




Un gorrión roba pastel de zanahoria berlinés, enfrente de la Isla de los Museos (Museumsinsel).



  Sin el peso de los quehaceres, de las facturas, de las injusticias. Modelando sus formas a su antojo, brindándonos un espectáculo, coqueta.

  Lejos de la polución y de los ruidos innecesarios. Del llanto de los niños que no deberían sufrir, de la codicia que lo contamina todo; originando seres mezquinos, irrespetuosos, incapaces de empatizar... porque sólo se dedican a contabilizar.

  Poniendo luz blanca sobre los edificios grises, componiendo música más allá del golpe, del abuso y de la invasión. Sabedora de que la ignorancia y la indiferencia son el pasaporte de todos los males.




...y su primo come de un plato en una degustación cercana a la casa de Bertolt Brecht. Los gorriones berlineses son felices...



  Desde Bilbao a Berlín, ¿las nubes me acompañan? ¿Son migratorias, hablan idiomas?

  Una vez más, en el aeropuerto internacional he charlado con personas viajeras, de diferentes orígenes, hablando en el mismo idioma, al momento. Sonrientes y educados, afables, sin levantar el tono de la voz más que lo justo. Unos eran canadienses, pero no sé adónde les llevaba el viento...

  ¿Seremos todos nubes, que volamos, libres, hacia donde queremos?

  Para mí que las nubes hablan un idioma universal. Para poder estar donde quieren y con quien quieren. Que por eso no se ponen ropa cara y su equipaje es de agua, pequeño... que a veces se descomponen, a trocitos, y luego bailan, redondeadas, como si fueran un dulce de algodón...



A punto de llegar a Berlín, las nubes se dispersan y estiran...


  Nube, o pájaro en Berlín, donde ahora cantan con alegría desde las 4 y media de la mañana, con la incipiente luz del día; donde disfrutan de los famosos dulces germanos entre comensales tranquilos...

  Pienso que para ser nube no hace falta sólo nacer, sino también querer. Y lograrlo.

  Yo, ya que no nací nube, intento ir haciéndome...

 Para seguir mirando paisajes desde el viento, desde la luz potente del día, desde las estrellas que son un manto maravilloso. Desde la ingravidez y el cielo claro y fuerte, que dan alegría y esperanza. Y bailar junto a otras nubes contentas de vivir, abrazadoras, y luego contároslo.

  Sigo probando mis alas...



Nubes tras abandonar Zagreb, rumbo a Frankfurt, hace un año.



Reportajes sobre Berlín  (Deia, Gea Photowords, Onda Vasca, El Tintero 2013)
Programa de radio en La tarde en Euskadi el jueves 19  (Onda Vasca). Seguiré informando sobre el 25º Aniversario de la Caída del MuroBerlín gana el pulso al Muro (Deia, 20 julio)
¿Por qué no viajar?  (El Tintero, 2014)
¿Quién puede volar? (Fotos con magia, en El Tintero 2015)
Feliz Libertad  (El Tintero, 2013)
Promesas (la poesía para mirar adelante)
Escenas de aeropuerto  (El Tintero, 2014)
Vueling to Berlin

11 comentarios:

  1. Que las nubes siempre te acompañen. ..Hace falta subir para llegar a ver a nuestros dulces hermanos libres ,felices con una miga.

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    1. Qué alegría leeros, José Javier y cía., pues he estado desconectada durante horas. Y ahora me encuentro con un feed-back precioso, por email, por aquí...
      A mediodía he tratado de responderte que aquí estoy, respirando toda esta brisa creativa, diversa y multicultural... Y uno de mis guías es un Landeta, so (como dicen los berlineses)... volveré con la maleta esponjosa y llena de luz...

      Danke schön, ein Kuss! :-)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Al leerte, he recordado que de pequeña jugaba a adivinar formas de objetos y animales en las nubes. Al final, se convertía en un juego apasionante. Y me han encantado los gorriones.

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    1. Así es, Chus! Desde el avión las nubes a veces están tan cerca, voluminosas y tridimensionales que una se imagina por qué los querubines las escogieron, en plan spa, para tocar sus liras... ;-)

      Es emocionante viajar, emociona ver el mundo desde la distancia que permite relativizar... Viajar debería estar recetado en todas las boticas... Un beso grande!

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  4. Nubes que hablan un idioma universal para estar con quien quieran y donde quieran... muy grande!

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    1. Me alegra que te haya gustado, Eduard! Eso va a ser porque también eres nube viajera y conectas con los que nos gusta romper maletas ;-)

      Bis Bald!

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  5. Pues a mi también me ha gustado. Me permites ponerle voz? Un abrazo! También me gustaría poner tu Blog como enlace en el mío

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  6. Estupendo. Siempre y cuando me menciones como autora, ideal... Claro que puedes meter el link, sigamos enhebrando vida (sensible y) inteligente. Ya me contarás! :-)

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  7. Muy poético tu viaje por las nubes; y los gorriones ni se diga. Que vivan la libertad y los cielos abiertos, sobre todo ahora que se cierran todas las fronteras.

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  8. Un honor que tú me digas eso, Berta, mujer que empuña la pluma con tenacidad, talento y acierto.
    Sí, que viva la libertad, empezando por la Justicia. Yo veo que la felicidad tiene ese orden: primero, Justicia, para poder tener Libertad y, entonces, gozar de la Felicidad.
    Abrazos voladores con un pie en la tierra...

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