sábado, 10 de octubre de 2015

LA CIUDAD DE LOS GUIÑOS

 Texto y fotos: Cristina M. Sacristán





Portal en Friedrichshain. Pure Berlin.



 He tenido un largo sueño...

  En él, multitud de personas tenían muchos sueños...

  Sueños de colores, en una ciudad de árboles frondosos y pájaros alegres... Una ciudad bulliciosa y silenciosa a la vez. ¿Cómo es eso posible?



A una chica le cubre una media blanca la pierna izquierda y una negra, la derecha



  El primer día en Berlín se me olvida, al anochecer, que las bicicletas son, como en Amsterdam, reinas de las aceras. Por sus amplios carriles bici, que por inercia no distingo al oscurecer. Pero, al echar el pie adelante, y ver que el ciclista se acerca, retrocedo. "Danke!", me casi cantan en dos ocasiones...



Una mujer pedalea con un niño pequeño detrás de ella. Está embarazada como de 8 meses






There´s nothing you can use to control the freedom of my mind.


  Me gusta el significado de las bicis en Berlín. Tienen mucho que ver con la jovialidad de la ciudad, con esa manera desenfadada y cómoda de vestirse. Con el gusto por el paseo y la Naturaleza. Berlineses de origen español, como la escritora Bibiana Candia, me confirman que, aquí, casi llamas más la atención si te arreglas mucho que si vas con el pelo verde.


Paro en un ultramarinos turco de Warschauerstrasse, a tomar un té y leer. Me lo buscan poco fuerte, para que no me altere el sueño. Sabe como a canela. Pasa una chica con el pelo color salmón.
                                                           Otra chica con el pelo azul




  Estiro mis estancias en Berlín, más allá de los días de hotel, para intentar, durante un tiempo, vivir como ellos. Me siento fantásticamente bien en el rol. Hasta las incursiones en el supermercado son de lo más productivas. Dicen que el Kaiser´s es más caro, pero, aparte de que le va muy bien a mis horarios de Spanisch Journalistin, tiene yogures por incluso 19 céntimos. Así que los estudiantes se arreglan tan bien por aquí.


Hago cola para pagar. Los reponedores y cajeros son muy majos. La verdad es que el nivel cultural en cualquier oficio sencillo es muy alto en lugares como Dublín, Amsterdam, Oslo, Berlín... Le consulto algunas palabras a una cajera, en mi escaso alemán. Le digo que aprovecho hasta el súper para practicar.
"Das ist gut!", exclama, muy sonriente, dándome ánimos




Calzado cómodo y ropa desenfadada para patear con soltura una ciudad grande. Esperando al S-Bahn en Alexanderplatz.




  Paso unos días en casa de M. Ella está de viaje, así que coincido con su hermana R., que vivió en Londres y de padres egipcio y austriaca. C. es francesa, y probó a vivir en París y en Nueva York. Se ha decantado por Berlín. Coincidimos en que aquí la gente aún tiene sueños, alegría; que todavía se puede vivir con poco y que hay un espíritu generoso, de tolerancia y apoyo al prójimo. Es algo que tanto echamos de menos...
  Solemos charlar, como digo yo, en la chating-teaching-kitchen... Cuánto se puede aprender de la gente de veintipico estudiosa y viajada...



Tras estar con Esther Andradi en Schöneberg, espero al metro. No veo a nadie en el andén, y se ha hecho tarde. Al llegar el tren, es muy corto, y me queda lejos. Ese día llevo tacones, y arranco a correr.
Un par de chicos de unos 18 años bloquean la puerta para que yo no lo pierda



  En Berlín -en general en Alemania y el Centro y Norte de Europa, pero particularmente aquí- se da un enorme respeto por el espacio ajeno. No es usual que te tropiecen; se dirigen a ti con un "Sorry", "Excuse me" o "Bitte" y no suelen levantar la voz. En los ascensores se cede automáticamente el paso a las personas mayores o con alguna discapacidad o lesión; después, a los carritos de bebé y las personas con maleta también son muy consideradas.
  Es una cuestión de Educación Vial: todo el mundo cede el paso primero a quienes ven con más dificultades.




Graffitties en las piedras de Friedrichshain Volkspark. Esa tarde llueve mansamente...




Separan las basuras desde hace tres décadas. Religiosamente. Para ellos, es muy importante cuidar el entorno.
Como en otros países europeos, se suelen descalzar al entrar en casa, en el hall



  Este año, el verano no ha querido marcharse de Berlín. Se lo piensa y, aunque empieza a refrescar por las noches, nos regala algunos días maravillosos de sol.
  Como yo ocupo la habitación de M., que tiene un balcón que da a la arbolada avenida, me despierto con la claridad temprana y, cuando estoy al ordenador, me encuentro con unos atardeceres maravillosos. Berlín sigue haciéndome guiños, siempre soy bienvenida...




Uno de los impresionantes atardeceres rojizos de un verano inusualmente rezagado en Berlín.




Paso por un escaparate de Warschauerstrasse y un gatito dice, en un 'bocadillo': "I´m a bag"


  No es de extrañar que cineastas, artistas, escritores, fotógrafos... lleven más de dos décadas escogiendo Berlín para crear. Los estímulos surgen por donde menos se espera.



"Una de las cosas maravillosas de Berlín es que cualquier camarero o camarera puede ser un poeta o un artista", me comenta el historiador del Arte y guía Stefano Gualdi





Funambuleando enfrente del Ibis de Mitte.



  El Berlín de los museos y la lectura. Leen cuando esperan al metro, en el tren, en el parque con el bebé o el perro, al esperar la colada en la lavandería...
  Me dice Carlos, un geofísico sudamericano que está aquí con una beca, que la palabra "cambiar" tiene 20 acepciones distintas en alemán. Es el idioma de los filósofos, es un lenguaje muy rico.
  Lo normal es que en Berlín puedas comunicarte en inglés casi todo el rato. Además, hay 187 nacionalidades, y ese es el pasaporte para la comunicación.



Un chico negro pero con el pelo rubio y un balón de basket me cede el paso al entrar en el vagón del metro, en hora punta, en Alexanderplatz




Los berlineses leen, y leen, y vuelven a leer...



  Próximamente abundaré más en las corrientes literarias multiculturales de Berlín. Precisamente acudo al X Aniversario de La Rayuela, librería hispana en Kreuzberg. En ella siempre hay lectura, té o café, sonrisas, intercambio. Es un placer muy grande para el ánima.

  En el Spy Museum conozco a Simon, un psicólogo que estudió también en Holanda. Tiene veintipico años, pero es uno de esos berlineses con los que charlar un largo rato, con razonamientos muy interesantes y criterios elaborados... Simon me dice, al abordar por qué España está tan retrasada, que el pretexto no puede ser Franco: "¿Y qué diremos nosotros de Hitler?", argumenta. "Y Berlín ha resurgido...".
  Qué razón tiene. A Franco se le detuvo el pulso, pero parecemos empeñados en resucitarlo...





"Berlín es un nido de talentos"
                             Ana García-Pineda, artista



"Es una ciudad muy especial, por esa historia que tiene, esos cambios que la contracturan, y hay una gran vida artística, con muchos grupos, mucha experimentación"
Esther Andradi, escritora, autora de 'Mi Berlín'



"Las personas que quieren expresarse sienten que aquí pueden hacerlo"
                     Julia Rautenberg, berlinesa y técnico en VisitBerlin







En los barrios de Friedrichshain y Neukölln venden ramos de flores por entre 1,5 y 3,5 euros.





El thai de Warschauer se llama Song Hong.
En alemán se afanan en explicarme que son de Hanoi.
Como en tantos sitios berlineses, como por 6-7 euros



  El Balzac es muy estratégico: está justamente enfrente del metro de Potsdamerplatz. Un camarero lleva rastas. Le digo que qué raro que nunca haya tomado un café ahí, si pasaba a diario hacia la Berlinale. Me responde, divertido, "Why?". Una buena pregunta, llevaría prisa...
  Se preocupa en buscarme un descafeinado largo pero que tenga leche. Me da el password para el wi-fi, y paso un rato largo leyendo y chequeando cosas por internet.



De fondo suena "But I can´t help falling in love with you...".
Qué felicidad; detendría ese momento.
Enfrente, la cristalera hace guiños, con las torres de Potsdamerplatz de fondo...



  Su compañero, rubio y de ojos azules, me pregunta si todo está bien. "¿Te limpio la mesa? No, no quiero molestarte", se responde. Eso ocurre constantemente en Berlín. La educación tiene mayúsculas.




Guiños entre las luces de Potsdamerplatz y las del Café Balzac. Cualquier rincón es una inspiración en Berlín.



Uno de los termómetros de la evolución son los lavabos. En Alemania, aunque sea el lugar más underground y las 3 de la madrugada, están limpios y tienen papel higiénico de sobra. En Berlín, además, cuentan con diseños muy creativos. Eso también pasa en Zagreb



  No llega a ser Noruega, pero la verde Berlín está llena de lagos. Bibiana Candia me recomienda que elija Wannsee para mi excursión. A unos 45 minutos del centro de la metrópoli, se accede bien por S-Bahn.
  Al llegar, un soldado alemán se deshace intentando explicarme cómo acceder. Apenas habla inglés, así que me repite con interés la dirección. Es algo recurrente en Berlín: si hace falta te acompañan o sacan el smartphone para indicarte con exactitud lo que estás buscando.
  Junto al lago, parejas en actitud romántica. Hay muchos barcos de recreo, y los patos la gozan. Nadan hacia adelante, juguetean, buscan comida... El sol empieza a caer y unos niños ríen en la zona de juegos (Spiele).
  Al regresar a la estación, una pareja de unos 70 años se besa como si tuviera 15. Él toma el tren que va a Berlín y ella le despide con cara ilusionada, muy joven...



En Irlanda, Alemania, Holanda, Noruega... las personas no parecen mayores. Sólo tienen el pelo blanco...




Jazz inesperado en el book-coffee-shop Tasso. Un placer entre libros y prensa a tutiplén...



  Estoy tan relajada en Berlín (Ich fühle mich in mein zu Hause) que se me olvida sacar metálico. Es conveniente, en una ciudad donde no se usa demasiado la tarjeta Visa.
  Voy al cajero que más conozco, en Frankfuter Allee. Resulta que algunos alemanes andan sacando dinero, pero a mí no me deja. Deduzco que me dice que consulte en la oficina.
  Con unos 5 euros en el bolsillo no renuncio a mi plan inicial: pasar por el Tasso, una de las cafeterías que sirven libros y prensa, aunque hay librerías que sirven café, como el Shakespeare and Sons. A veces no estoy segura de cuál es cuál. Pero, en cualquier caso, son museos al aire libre...
  El camarero, de origen argentino pero 30 años en Berlín, me lo pone fácil: en lugar de un café largo me sirve un capuccino, más económico.
  Me pongo a leer (a intentarlo) prensa alemana. De pronto, la gente cambia de posición y a unos centímetros de mí unos músicos empiezan a tocar un jazz muy sentido. Son muy buenos, claro que en la patria de Wagner y Bach la música corre por las venas, como en la Polonia de Chopin...


En esta gran ciudad no se suele levantar la voz. Si alguien habla demasiado alto en el vagón del metro, es entonces cuando le miran
Un Audi derrapa a la altura de Leipzigerplatz. Ni un claxon, ni un grito




¿El kiosco está abierto o está cerrado? Das ist Berlin...



  En la anterior Berlinale paso unos días en casa de la artista Sonia Alcaina. Una semana después oigo a los vecinos; hasta entonces pensaba que estarían de viaje o algo así. Son muy simpáticos cuando me los cruzo.
  En Warschauerstrasse, el vecino de al lado es inaudible. Pero un día le oímos tocar la guitarra, algo de los Beatles. A un volumen muy mitigado. Otro día descubro que también toca el clarinete. Pero apenas se oye nada, y mis compañeras son muy silenciosas. Es como un balneario Berlín...



Al volver de la cafetería con jazz, unos chicos siguen el ritmo de una canción tipo Beyoncé en la terraza del bar. Uno, con aspecto caribeño, me mira y me lo canta y me lo baila, divertido. Lo hace bien



  La víspera de dejar Warschauerstrasse descubro que también en el primer piso son músicos. Al pasar por delante de la puerta abierta, curioseo, y compruebo que la casa tiene un look Berliner total, con pósters de grupos ochenteros. Están sacando y metiendo instrumentos. Saludan a lo Berliner: "Hallooo".
  Otro día abrí la puerta del portal a otro vecino, que iba en Vespa. Le comento que pensaba que esa marca ya no se fabricaba. Me explica que precisamente por su antigüedad es más cara. En fin, se ha dado un capricho. La deja en el patio, junto con otras bicis.



A veces, para conseguir tus sueños tienes que vivir como cuando tenías 20 años. Que es cuando la gente, donde yo nací, lucha por sus sueños




Fiona Bennett, de origen británico, aprovecha la modernidad actual de Potsdamerstrasse para diseñar sus sombreros a la vista.




  "Nos miras con ojos de simpatía", me dice el padre de una librera, que es alemán. Los berlineses son muy autocríticos. Y críticos con sus políticos. Así, lograron detener por referéndum el proyecto de unas viviendas de lujo en Tempelhof Park, apodado "Freiheit" (Libertad). Por ese espíritu ético dimitió su alcalde en 2014, al no cumplir con unos plazos prometidos...

  Coincido con Bibiana Candia en que son serios pero que también íntegros. Así me lo comentaba la artista Ana García-Pineda en mi primera incursión berlinesa: "Son muy sinceros".


Marc O´Polo. Una de las marcas de las Galerías Kaufhof
                        Entre las múltiples librerías con café y cafeterías con libros, el Books&Foods
                                                     El restaurante vasco On Egin tiene el eslogan "Take Eat Easy"



Flashazos divertidos en la publicidad. "Ahorrando en la suscripción, no en el estilo".




 Berlín es como un buen amor: nunca deja de sorprenderme, y cada día se levanta con ilusión y creatividad. Berlín siempre me abraza...



En Alexanderplatz una chica mulata lleva una camiseta en la que se lee: "You only live once"



  El día de mi partida, la Policía para el tráfico en Unter den Linden. No hay manera de llegar al aeropuerto. Llamo al 110 pero no son de mucha ayuda (a veces, los alemanes fallan). Una vez en Tegel, el avión a Madrid sale con 25 minutos de retraso.
  No acabo de marcharme de Berlín...




Junto a la parada del autobús a Tegel una tienda parece despedirse: Good buy




Uno de los regalos de luz que me hace Berlín en esta última estancia. Todo un presagio esperanzador.



 He tenido un largo sueño...

 En él, muchas personas seguían luchando por sus sueños... Dinámicas, tozudas, sin volver atrás...

 Y no estoy segura de querer despertarme...




Para más información: Reportajes sobre la Reunificación alemana y la cuestión de los Refugiados, como trending topic en torno al 3-O. Con declaraciones del Gobierno Merkel (Deia, Noticias de Gipuzkoa)
Y análisis político y social de Alemania en Gea Photowords (1 de octubre de 2015) y programa de radio emitido desde Berlín, con Begoña Beristain, ese mismo día (Onda Vasca)
Momentos (multi)culturales en Berlín. Gastronomía multicultural en la ciudad
Cosas germanas a tener en cuenta (la búsqueda de la eficacia en las elecciones de 2013, El Tintero, Gea Photowords)
Desde el viento. Sueños y pensamientos amortiguados por las nubes, rumbo a Berlín. La libertad de volar. Otros (El Tintero, 2014)
Juventud (El Tintero, 2014).
Reportajes y programas de radio en la reciente Berlinale
Reportajes en el Jubileo de la Caída del Muro de Berlín (Grupo Noticias, Gea Photowords, El Tintero). Esther Andradi y sus crónicas antes, durante y después de 1989
Berlín: creatividad por todos los poros (reportajes en Grupo Noticias, El Tintero y en El Asombrario)
Sobre la Literatura en Berlín. Recorridos en El Asombrario, Aurora Boreal y el programa de Chus Sánchez, Leer para creer (13-11-14). Próximamente avanzaré más en este terreno
Recorrido por los múltiples eventos de Berlín (ON, marzo 2015. Págs. 30-33)
Galería fotográfica de Berlín en el blog anexo

1 comentario:

  1. Dear Sir or Madam,

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    http://infoeltintero.blogspot.com/2015/10/la-ciudad-de-los-guinos.html
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    Homepage: https://www.deutsches-spionagemuseum.de/en/


    Best regards

    Antonia Lange

    Deutsches Spionagemuseum | German Spy Museum Leipziger Platz 9
    10117 Berlin

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