domingo, 26 de noviembre de 2017

"LA CRISIS SOBRECARGA TANTO A LAS MUJERES SIN RECURSOS QUE LAS TERMINA COLAPSANDO"

Los médicos Juan Gérvas y Mercedes Pérez suelen denunciar la discriminación y maltrato que sufren las mujeres en la atención sanitaria, al menos en la española. Lucía Artazcoz, directora de Salud, ofreció una nutrida charla en primavera en Bilbao, invitada por Emakunde. Aquí está la versión íntegra de mi conversación con ella. Esclarecedora






Texto: Cristina Mtz. Sacristán




  ESTÁ llena de energía y sonríe mucho. Lucía Artazcoz Lazcano (Donostia, 1963) admite que no es el mejor ejemplo de las jornadas laborales moderadas que promueve: especialista en Medicina Preventiva y prevención de Riesgos Laborales, y doctora en Salud Pública, es la directora de la Salud de la Agencia de Salud Pública de Barcelona y profesora asociada de la Universitat Pompeu Fabra y de la Johns Hopkins University; además, esta médico colabora con programas docentes en varias universidades, ha publicado un centenar de artículos en revistas especializadas, otros de divulgación y es autora de libros y capítulos de libros. Su intensa actividad gira en torno a los determinantes y las desigualdades sociales en la salud, con especial atención a las desigualdades de género.

A finales de mayo analizó en Bilbao, invitada por Emakunde, el impacto de la división de género del trabajo en las desigualdades de género en la salud europea. Y es que en los países del Sur de Europa, en los continentales como Francia, Austria o Alemania y, por ejemplo, Reino Unido, los hombres siguen siendo los principales sustentadores económicos del hogar, mientras las mujeres siguen protagonizando las labores domésticas y los cuidados, invisibles, no remunerados. Según datos de la 5ª Encuesta Europa de Condiciones del Trabajo (2010), el 50% de los hombres del Sur de Europa afirma no realizar ninguna labor doméstica. Todo ello multiplica el tiempo de ocupación de la mayoría de las mujeres, con pocos descansos, escasos ingreso y una mala calidad de vida que les lleva a enfermar más a menudo que los hombres. Aunque sean más longevas que ellos.



"El 50% de los hombres del Sur de Europa afirma no realizar ninguna labor doméstica. Todo ello multiplica el tiempo de ocupación de la mayoría de las mujeres, con una mala calidad de vida que les lleva a enfermar más a menudo que ellos"
 


Se crió en el Norte de Navarra pero lleva media vida trabajando en Barcelona. Suena a 'Ocho apellidos catalanes'...

Yo tengo ocho apellidos vascos, ¿eh? (risas). Lo que pasó fue que tras hacer la especialidad ya me quedé en Barcelona, pero suelo venir una vez al mes por aquí.

El español es un país con un retraso notable en material de Igualdad, conciliación, empoderamiento de las mujeres... ¿La crisis económica nos ha hecho retroceder en los logros alcanzados desde la muerte de Franco?

Bueno, la crisis económica ha supuesto un aumento de la precariedad del trabajo en general y la brecha salarial ha aumentado. Las políticas para abordarla se han centrado en los sectores masculinizados, que fueron golpeados por la crisis en primer lugar, y las medidas de austeridad, por el contrario, se han focalizado en sectores feminizados como la administración pública. Los países nórdicos son los que tienen menos desigualdades de género, con un modelo de familia basado en la doble fuente de ingresos, externalización del cuidado y responsabilidad de él y de ella en el trabajo doméstico y de cuidados. En los países post-soviéticos sí se da el doble ingreso -al menos, hasta hace pocos años-, pero los cuidados son extremadamente tradicionales, lo que las sobrecarga a ellas. El modelo anglosajón es de un liberalismo salvaje. Ahí y de forma creciente en España, el empleo para ellas es de peor calidad, mal pagado, lo que las convertirá en jubiladas pobres.

Decía José Luis Sampedro que "el tiempo no es oro: el tiempo es vida". Si hay precariedad, se suele trabajar más horas para paliarlo y hay que atender la casa, de modo que queda poco tiempo para cuidarse, disfrutar, socializar... Y, según vienen analizando, todo ello dispara el estrés y se pierde salud.

La precariedad tiene un impacto negativo sobre la salud de las personas; obviamente sobre la salud mental, pero también sobre otras dimensiones como la salud cardiovascular o la musculoesquelética. El alargamiento forzado de las jornadas de trabajo, bien sea para aumentar los ingresos de una familia con dificultades económicas, o bien impuesto por las empresas en un contexto en que los trabajadores y trabajadoras están en situación de vulnerabilidad económica y con grandes dificultades de empleabilidad, se asocia de manera consistente a malestar psicológico, insatisfacción laboral, hipertensión arterial, tabaquismo, sedentarismo en el tiempo libre y pocas horas de sueño. También las dificultades para compaginar vida laboral y familiar se asocian a problemas de salud similares.

Suecia ha reducido la jornada laboral a seis horas porque así se optimiza el trabajo, y los empleados no se distraen tanto y hay menos bajas porque "tienen más energía y son más felices". ¿Por qué en otros países, por ejemplo los del Sur de Europa, los empresarios optan por lo contrario: exprimir hasta que la gente enferma?

Yo preferiría un modelo más ético, pero ellos consideran que hay una legión de mano de obra barata, joven y sana, que les resulta rentable.

Pero, incluso egoístamente, un trabajador con experiencia, cualificado, les aporta más plusvalía.

En realidad, más que de los empresarios es un modelo de Estado. Las personas se colapsan y son sustituidas. No es ético, pero date cuenta de que pueden contratar a esos jóvenes por sueldos ridículos. Finalmente, las empresas que actúan de esta manera externalizan las pérdidas, esas personas que quedan en paro y eventualmente con problemas de salud.





Imagen reciente de Lucía Artazcoz.




Una de las trampas para l@s trabajadores son los empleos a tiempo parcial. Abrumadores entre las británicas, las holandesas, en Alemania y cada vez más en España. ¿Prisioneros a plena disponibilidad por sueldos míseros?

En la mayor parte de Europa, predomina el modelo de familia tradicional, por lo que las mujeres suelen optar por trabajos a tiempo parcial para poder atender la casa. En Reino Unido, por ejemplo, contratar a alguien que cuide de los niños es carísimo, de modo que la madre suele hacerse cargo, para lo que necesita trabajar menos horas fuera de casa. Los trabajos a tiempo parcial y las largas jornadas son los que generan más problemas de salud.
Con la crisis han aumentado los trabajos parciales involuntarios. Se ajusta la plantilla al máximo y se exigen horas extras. Y, claro, en plena crisis los empleados suelen acceder, por lo que pueden ser reclamados en cualquier momento a cambio de poca remuneración, y de sacrificar su tiempo. Esa mala calidad de trabajo y de vida, la imposibilidad de promoción en la empresa, la menor integración en el grupo laboral, el riesgo psicosocial, etc. van sobrecargando al trabajador. El colmo son los 'contratos de 24 horas' del Reino Unido: estar 24 horas disponible para cuando decidan llamarte.

La crisis está legitimando el maltrato.

Así es.

Normalmente, las mujeres son las más castigadas por las dificultades económicas.

Aparte de la discriminación histórica en el mundo laboral, y esa duplicación cuando no se reparten las tareas domésticas y los cuidados, muchas mujeres, algunas amas de casa, al quedarse ellos en paro han salido a trabajar. En algunos casos, desesperadamente, "en lo que sea". Además, las mujeres de una clase social alta pueden subcontratar el trabajo doméstico holgadamente, pero las de clases desfavorecidas o baja cualificación son las más afectadas por las dificultades económicas y de compaginación de la vida laboral y familiar: tienen peor estado de salud, hacen poca actividad física y duermen poco y mal, cosa esta última que se asocia con sobrepeso y diabetes.
Marta Arcas observó que en España los hombres trabajadores manuales también han ido presentando, desde la caída del empleo en 2008, malestar psicológico, pocas horas de sueño, poca actividad física en el tiempo libre, etc., porque había que sacar adelante la hipoteca, lo que, dado su papel tradicional como sustentador económico del hogar, los presiona y se ven obligados a aumentar las horas de trabajo para incrementar los ingresos.

La salud mental se resiente tanto o más que la física, ¿no?

Se da un aumento de la ansiedad y la depresión, que en España son afecciones comunes entre las mujeres, principalmente debido a factores sociales como su menor poder, sus peores condiciones de empleo o la responsabilidad del trabajo doméstico y familiar, los cuales configuran una situación desfavorecida respecto de los hombres. Con la crisis, la pobreza, el estrés, el entorno familiar... se acentúa el malestar. Un ama de casa a tiempo completo, por ejemplo, tendrá peor salud mental, peor salud general y consumirá más psicofámacos. Lamentablemente, tanto en España como en el resto de Europa la asistencia a la salud mental en la sanidad pública tiene serias limitaciones.


"Las mujeres de clases desfavorecidas tienen peor estado de salud, hacen poca actividad física y duermen poco y mal, lo que se asocia con sobrepeso y diabetes. Aumentan la ansiedad y la depresión, pues son las más afectadas por las dificultades económicas y de conciliación" 



Mientras en el Norte de Europa los permisos maternales (y paternales) pueden durar un año y todo son facilidades para la maternidad, aquí hay multitud de mujeres que pierden el puesto de trabajo porque se han quedado embarazadas; incluso algunas lo ocultan. Va a llegar un momento en que sólo se reproducirán los ricos...

La pérdida del empleo como consecuencia de la maternidad se produce en muchos países europeos. España tiene la tasa de fertilidad más baja de Europa y en buena parte se debe a las dificultades de las mujeres para compaginar vida laboral y familiar.

¿Por qué hay un déficit de atención a los riesgos laborales en el caso de las trabajadoras?

Porque aún hoy en día la salud laboral se centra en los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, dejando de lado los factores de riesgo psicosocial que son mucho más frecuentes en las mujeres.

En España, ser autónomo es una carrera de obstáculos. Así que, a veces, van arrastrando la pierna, la hernia o el dolor de cervicales al trabajo.
Efectivamente, este es un problema en nuestro entorno. Pero prácticamente no hay estudios sobre el tema.

Entre los problemas que sufren las mujeres en un país tradicional y en recesión, está que el jefe machista tiene más pista libre para abusar, ¿no? Eso puede interferir en el desarrollo profesional y la salud de la trabajadora. ¿Tienen datos sobre la repercusión del acoso laboral y los mobbings?

Lamentablemente, también hay muy pocos estudios científicos sobre acoso psicológico, en comparación con otros factores de riesgo psicosocial. En general, en la situación actual de crisis, las empresas tienen más pista libre para explotar a los trabajadores y trabajadoras.

Muchas mujeres alcanzan puestos de poder porque actúan como tradicionalmente los hombres. Buenos ejemplos son Margaret Thatcher o Marine Le Pen. ¿Las empleadas se encuentran, en esos casos, con un doble foco de estrés?

Intuyo que sí, pero no lo puedo asegurar con datos.

Esto ocurre en la Sanidad: dejas de ir al ginecólogo y escoges una ginecóloga porque crees que te va a comprender mejor, y a veces son más distantes y más incomprensivas o tanto como algunos de ellos...

Puede ser; las conductas no tienen que ver con el sexo biológico, sino que son producto de la socialización.

Juan Gérvas y Mercedes Pérez vienen denunciando que hay una serie de pruebas y vacunas muy agresivas -y prohibitivas- que sólo deterioran la calidad de vida de las mujeres. Hablan de la salud de las mujeres como "fuente de dinero", tal y como ocurre con los cosméticos o la moda. ¿Todo por las farmacéuticas?
En general hay una medicalización de la vida cotidiana, detrás de la cual está la industria farmacéutica, a lo que se añade la percepción por parte de muchos profesionales sanitarios y de la población general de que hay una pastilla para todo, sin tener en cuenta que toda medicación puede tener efectos adversos.

Esta pareja de médicos subraya la discriminación que sufren en la Sanidad las mujeres mayores, con peores recursos económicos, las que tienen alguna minusvalía... En general, sus análisis confirmarían que el trato discriminatorio a las mujeres en la sociedad se traslada a las consultas médicas en demasiados casos. Algo así como un trato homogéneo a los pacientes, como si todos y todas fueran varones, perjudicándolas a ellas porque tienen sus particularidades.

Hay muchos estudios que evidencian el menor esfuerzo diagnóstico y terapéutico en las mujeres. Ante los mismos síntomas, a ellos se les piden más pruebas complementarias y se les recetan fármacos más caros. Me gustaría saber qué pasa con las listas de espera porque no hay criterios para su gestión. También tengo alguna hipótesis en este sentido...

¿Cuál es?

Que los hombres tienen mayor probabilidad de ser priorizados. Hay estudios que lo documentan.

¿Pueden los políticos legislar de manera que se humanice este panorama tan injusto e insalubre?

Los gobiernos pueden y deben aplicar políticas para revertir esta situación. Por ejemplo, ampliando el permiso de paternidad y haciendo que el padre tome parte del permiso para facilitar que mujeres y hombres combinen por igual el trabajo dentro y fuera de casa; creando más escuelas para la primera infancia y aumentando los recursos públicos para el cuidado de personas mayores para permitir a las mujeres una incorporación total al mercado de trabajo; promoviendo la igualdad de sueldos entre hombres y mujeres con leyes antidiscriminación; asegurando la representación igualitaria en posiciones de toma de decisión; haciendo que los dos miembros de la pareja compartan el derecho a las pensiones de jubilación, para asegurar pensiones más justas para las mujeres que han trabajado más en casa...

Desde los organismos que dirige, ¿qué avances están logrando? ¿Tienen que actuar de 'Pepito Grillo' con las instituciones?

En 2013, 'The Lancet' publicó un artículo, Gender and Global Health: Evidence, Policy and Inconvenient Truths, en el que aseguraba que las políticas sanitarias y de salud pública no tenían en absoluto perspectiva de género. Sigue igual, pero es importante aumentar la investigación sobre las desigualdades de género en la salud para evidenciarlas y, sí, actuar como un 'Pepito Grillo', mostrando una realidad injusta que puede y debe cambiar.


 
"Los gobiernos pueden y deben aplicar políticas para revertir esta situación. Por ejemplo, ampliando el permiso de paternidad, creando más escuelas para la primera infancia y aumentando los recursos públicos para el cuidado de personas mayores, promoviendo leyes antidiscriminación"


Para más información: Entrevista a Lucía Artazcoz en la revista Emakunde (2017)
Los libros del Lince

Lucía Artazcoz, en Twitter: @LuciaArtazcoz

Juan Gérvas, en Twitter: @JuanGrvas 
Reportaje y opiniones expertas sobre por qué han aumentado las agresiones a mujeres y los feminicidios (Grupo Noticias, 2015)
Cosas en torno al 25-N, o por qué la vida sigue igual (compilación en este blog). Un planeta lleno de discriminaciones y de informaciones sesgadas
Europa no valora el trabajo doméstico pero sí aumenta el PIB con la prostitución y el narcotráfico (entrevista a Carmen Castro en Público)

Entrevista a Patxi Uriz, ganador de un Goya por su documental sobre la medicina humana versus la especulación de las farmacéuticas (Grupo Noticias, 2016)














 

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